La guía definitiva para no matar tus plantas por exceso de agua

El 90% de las plantas de interior mueren por una causa muy simple: el amor asfixiante de sus dueños traducido en exceso de riego. Irónicamente, es mucho más fácil salvar a una planta seca que a una cuyas raíces se han podrido por exceso de humedad. Aquí tienes la guía definitiva para dominar el riego.

1. La prueba del dedo (El único método infalible)

Olvídate de los calendarios ("riego todos los domingos"). Las plantas consumen agua a distinto ritmo dependiendo de la luz, la temperatura y la humedad ambiental. La única forma segura de saber si tu planta necesita agua es meter el dedo índice en la tierra hasta el segundo nudillo (unos 3-4 centímetros).

Si la tierra está húmeda y se pega a tu dedo: NO RIEGUES.

Si la tierra está seca y suelta: ES EL MOMENTO.

2. El peso de la maceta

Un truco de experto: levanta la maceta de plástico después de regarla abundantemente. Memoriza ese peso. Levántala de nuevo una semana después. Cuando la maceta pese notablemente menos (como si estuviera hueca), sabrás que la tierra se ha secado por completo. Es el método más fiable para plantas grandes.

3. Riego por inmersión vs. Riego por arriba

El riego clásico por arriba (con regadera) a veces crea "canales" en la tierra seca por donde el agua baja directa al desagüe sin hidratar las raíces. Para suculentas, potos y sansevierias secas, el riego por inmersión es mágico: llena un cubo con 4 dedos de agua, mete la maceta dentro y deja que la planta absorba agua por capilaridad desde abajo durante 20 minutos. Luego, escúrrela muy bien.

4. El peligro de los cubremacetas sin agujero

Nunca plantes directamente en una maceta decorativa sin agujeros de drenaje. El agua sobrante se acumulará en el fondo, creando un pantano oscuro donde las raíces se pudrirán rápidamente. Usa siempre una maceta de plástico con agujeros dentro del macetero decorativo, y vacía el agua sobrante 10 minutos después de regar.

Qué hacer si ya te has pasado

Si las hojas de tu planta se ponen amarillas cruzadas (no secas por los bordes, sino blandas, mustias y de color amarillo pálido), el sustrato huele mal o hay mosquitas negras volando alrededor: saca la planta inmediatamente, recorta las raíces marrones o blandas, y trasplántala en tierra nueva y seca mezclada con perlita.

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